El mes de mayo es el mes friki por excelencia, y en el Centro Cívico La Marina quisieron que una de nuestras rutas, la de la Barcelona Pop, formara parte de su programación para estos eventos donde celebrar lo diferente.
Una ruta tan dispersa resulta algo difícil de condensar en una mañana sin que las distancias no resulten soporíferas. Por esta razón, la Ruta de la Historia Popular de Barcelona surge como su hermana «lista», en la que datos sobre «celebrities» se combinan con historias parejas dentro de la cultura propia de la ciudad.
Historia popular de Barcelona
El Geni Catalá y Shakira
Hablar de pop internacional en Barcelona es hablar de los años en los que Shakira comía bocatas en el Conesa. Y dentro de esos años le dio tiempo de sobra para grabar algún que otro videoclip por la ciudad y dejar su impronta en la historia popular de Barcelona.
Es el caso de «Loca», el primer single de su disco «Sale el Sol» de 2010. Año en el que tuvo a bien chapotear en la font del Geni Catalá.
Otras que chapoteaban junto al ángel eran las damas barceloninas del s. XIX, que se acercaban hacia la alegoría que homenajeaba al Marqués de Campo Sagrado para apreciar los atributos del fornido alado, hasta que la iglesia, escandalizada, quiso «cortar por lo sano».
A Shakira la broma le costó una multa de 500€, y al pobre ángel la mutilación.

7 Portes y una multitud de estrellas
Al 7 Portes no sabemos si le llegaron a solicitar los inspectores de Hacienda facturas sobre la estadía de la colombiana, pero de quien sí tienen un recuerdo en forma de imágenes y reseñas en la mesa donde comió es de su compatriota Gabriel García Márquez.
Y no es el único famoso que se ha deleitado en este casi bicentenario establecimiento (abrió sus puertas en 1836): artistas como Dalí, Miró, Picasso o Alberti eran unos habituales que extendieron su fama hasta hacer del 7 Portes una parada obligatoria de la alta sociedad.
Woody Allen, Robert de Niro, Ava Gardner, Orson Welles, Michael Douglas, Pelé, María Callas y un largo etcétera de celebridades engrosaron la historia popular de Barcelona haciendo parada y fonda en este establecimiento.
Un local que no solo es famoso por su nómina de comensales, sino también por su arroz parellada, por ser cuna masónica y por inventarse aquí el muy vintage postre del «pijama».

El inicio del Instagram patrio
Tres años después de que el 7 Portes abriera sus puertas, un 10 de noviembre de 1839 Ramón Alabern quiso que quedara retratado en la que se considera la primera fotografía realizada en España.
20 minutos frente a los Porxos d’en Xifré que no se hicieron largos porque el bueno de Ramón quiso amenizar la fiesta con una banda de música. Y como este despliegue no se pagaba solo, también vendió boletos para sortear la imagen resultante.
Desde entonces, Barcelona no ha dejado de ser fotografiada, acumulando 65 millones de menciones al año en Instagram.

La Cara de Barcelona es de Badajoz
No hay nada más pop que el arte que recibe esta denominación. Los colores chillones y ese estilo entre el cómic y la cotidianeidad, triunfa entre incluso quienes huyen del arte contemporáneo ante la premisa de que no lo entienden.
El arte que popularizó Andy Warhol encontró en Roy Lichtenstein un digno seguidor, siendo ambos los más aclamados dentro del género. Y en una Barcelona, la olímpica, que buscaba maravillar al mundo como símbolo de la contemporaneidad, una pieza de alguno de estos grandes era lo que se buscaba para «decorar» su flamante nuevo «Port Vell».
Es así como nos llega La Cara de Barcelona: que para cara la del bueno de Roy… ya que si bien la pieza parte de un boceto suyo de 1985, tal como se materializó es obra del escultor de Badajoz Diego Delgado Rajado.

El circo de Barcelona
Es muy probable que si paseas por el tramo final del Port Vell, te encuentre con el circo Raluy: compañía fundada en Cataluña en 1960, con la intención de recrear el ambiente histórico y clásico del circo, con tanto arraigo y prestigio como para contar con premios como el Nacional de Circo del Ministerio de Cultura de España recibido en 1996 o la Creu de Sant Jordi en 2006…
Eso al menos la matriz, ya que al ser una compañía estrictamente familiar, a la hora de dejar de hacerse cargo los patriarcas, comenzaron las inquinas y, con ellas, las escisiones. A día de hoy hay tres circos Raluy: el histórico, el classic, y el legacy, recibiendo éste último el premio internacional Big Top Label: uno de los máximos galardones en el mundo del circo que, hasta ese momento de 2023, solo habían recibido 13 circos en el mundo, convirtiéndose así, en el primer circo de España en obtenerlo.
Todo este currículum les valió para que, en mayo de 2011, se hiciera la premier mundial de la película «Agua para Elefantes», de temática circense y con un Robert Pattinson recién salido de la saga Crepúsculo, con la correspondiente histeria colectiva de las/los seguidoras/es del vampiro adolescente.
Y además de griterío, lo que llamó la atención fue el reencuentro del actor con la catalana Marina Gatell, con quien tuvo una relación en 2007 tras coincidir en el rodaje de la película Sin límites (Little Ashes), en la que Pattinson interpretó a Salvador Dalí.

El Banksy de la escultura honrando a Idrissa Diallo
En 2018, la antigua plaza de Antonio López dejó de denominarse como el esclavista indiano para homenajear a Idrissa Diallo, inmigrante guineano fallecido en extrañas circunstancias en el CIE de Zona Franca en diciembre de 2012. Con esta acción se pretendía no solo recordarlo, sino simbólicamente homenajear a alguien que podría haber sido esclavo del anterior.
Para reforzar el mensaje del cambio de nombre, la mañana del 27 de enero de 2022, la por entonces vacía peana que dejó la también retirada de la estatua del «negrero Domingo». apareció con la imagen de un inmigrante abrazando un enorme oso de dos metros, ambos en un rojo intenso que hacía imposible que pasaran desapercibidos.
Ambos aparecieron con nocturnidad y, suponemos, que alevosía, de manos del artista urbano James Colomina. Capaz de hacer entrar una grúa y anclar una pesada estatua en plena noche sin ser advertido por nadie.
Tras la polémica suscitada, la estatua fue retirada con la misma discreción que su colocación, quedando el episodio como una de las curiosidades de la historia popular de Barcelona más recientes.

Edificio de Correos
Este edificio de estilo beaux arts, es representativo de lo que quiso ser la primera Vía Laietana, esa vía A que se abría a base de derribos del barrio clásico de Ciutat Vella para crear una gran avenida al gusto de las existentes en metrópolis como Chicago o París.
Y de esa vía nos llegan sus primeros edificios, de carácter monumentalista como el de Correos que nos legó el arquitecto municipal Josep Goday… y Carlos Ruíz Zafón a través de su literatura.
Este edificio de correos era donde Nuria Montfort recogía las cartas del apartado 2321, correspondencia secreta vinculada a Julián Carax.

Canvis Vells
No es la más famosa, -que se puede encontrar en el carrer Mirallers-, pero en un pasaje de Canvis Vells, -en concreto en el carrer de les Panses-,-podemos encontrar una de las cuatro carasses que se conservan en la ciudad para indicar, desde tiempos medievales, que allí se ejercía la prostitución.
Pero para historia popular de Barcelona nada como el nombre de canvis vells en este lugar de la ciudad: un lugar donde, como indica el nombre, se realizaba cambio de moneda, siempre sobre una banca de madera (de ahí el nombre de banquero). Este oficio no siempre se llevaba con buenas artes, y en un lugar portuario como era este en el medievo, era frecuente que se aprovechara cualquier confusión para colar moneda falsa o hacer mal el cambio.
Aprovechando la corriente antisemita propia de la época, los trileros acusaban a los judíos de estas malas artes, que el Consell de Cents resolvió trasladándolos a una nueva calle: la de canvis nous.
¿Y qué pasaba tanto a unos, como a otros, si les pillaban obrando mal con en cambio? Pues que se les expulsaba del gremio con la simbólica rotura de la banca, produciéndose así una «bancarrota».

Un chupito de record
Justo donde termina Canvis Vells empieza… y acaba, la que es la calle más corta de Barcelona.
La calle Anisadeta son nada más cuatro metros de trazado… Algo común en la Barcelona medieval donde cada calle se iba formando como le venía en gana… lo que propició que ésta llegara a nuestros días así de chiquita tras librarse de la apertura de la plaza de Santa María.
¿Y su nombre? Éste responde a que dentro de esos cuatro metros, desde la Edad Media existía un bar en el que los marineros desembarcaban en busca de un chupito de anís, recibiendo el nombre de este popular trago.

Els bastaixos son del Barça
Que Santa María del Mar sea considerada la catedral del pueblo no es un título eclesiástico sin más, sino que ciertamente la construyó el pueblo. Y como tal, así se refleja en la misma portalada, donde vemos a dos «bastaixos»: estibadores del puerto que fueron cargando una a una las piedras que formarían la Catedral del Mar a sus espaldas desde Montjuïc, sin ayuda alguna de carros o mulas.
De seguir entre nosotros, seguramente estos bastaixos se sacarían el carnet del Barça, ya que es el escudo de este equipo el que luce en una de las vidrieras del interior. ¿A razón de qué? A razón de los 5.000.000 de pesetas con el que el club blaugrana contribuyó para la reconstrucción de la iglesia tras los bombardeos de la Guerra Civil que destrozaron su interior.


Un paseo solo para caballeros
Se le denomina borne o born al espacio delimitado para los torneos, los juegos de armas y las justas entre caballeros medievales. Y era justo eso lo que había en el espacio que hoy ocupa el paseo del Born.
Un espacio donde hasta que el infame de Felipe V realizara sus revanchistas Decretos de Primera Planta, era zona de chanzas, recreos y actividades comunitarias.
De cómo el rey llegó a decir, «hasta aquí hemos llegado», deja testimonio el número 16 de este paseo. En ese edificio, abruptamente podemos ver como una de sus ventanas aparece cortada a la mitad. Se trata de la «casa mutilada», que marca justo la frontera donde se encontraba la línea que el el primero de los Borbones trazó como zona defensiva de la Ciutadella: todo lo que se encontrara dentro de esa línea debía ser destruido para dejar paso a una explanada defensiva.

Un 600 para medir calles
Abordando el carrer Flassaders desde el mismo Passeig del Born, a los pocos metros nos encontramos con otra de las carasses del Born, concretamente la del Papamoscas, que reproduce una popular figura de la Catedral de Burgos.
No sabemos si por hacer conjunto con el nombre de la calle, pero este Papamoscas se encuentra en el carrer de les Mosques, que tiene el honor de ser la calle más estrecha de Barcelona.
Su apenas metro y medio de ancho fue todo un reto para los fabricantes de la SEAT, que hicieron circular en los años 60 este mítico modelo por la calle cuando estaba abierta al tráfico no sin dificultades, al medir un 600 solo 1,38 centímetros de ancho.

Una nobleza bien cotilla
Los burgueses del s.XVIII y principios del XIX bien que hubiesen hecho a una Belén Esteban oficialmente princesa del pueblo… Ya que a pesar de sus perfiles elegantes y discretos, no había cosa que gustara más en la alta nobleza barcelonesa que un bueno cotilleo.
Así lo testimonia la celosía que aún a día de hoy podemos ver en el carrer Montcada, epicentro de la jet en aquella época. Un elemento arquitectónico que nada tiene de inocente… su forma y su composición permiten poder ver sin ser vistos y poder oír sin ser oídos. Algo muy apreciado en una calle donde se movían los negocios y se configuraba la alta sociedad de la época.

La Barcelona más mágica
Este título que suena a spot de Barcelona Turisme no es más que el indicativo de que aquí, antes que el Mago Pop llenara el Paral·lel, se practicaban estas artes de forma magistral.
Uno de los primeros magos barceloneses fue Fructuós Canonge: un limpiabotas de la plaça Reial que llamaba la atención por acciones como comerse el betún con pan para demostrar que era de una «excelente calidad»; obtener cigarrillos de detrás de las orejas de los transeuntes o romper huevos en los mercados de los cuales sacar monedas de oro.
Estas ocurrencias le hicieron ir ganando fama hasta llegar a debutar en el teatro de los Campos Elíseos: el primigenio parque de atracciones de Passeig de Gràcia desde el cuál dio el salto a los mejores teatros del país y el extranjero.
Canonge ganó mucha popularidad también animando los carnavales de la ciudad durante la década de los 70 y 80 del siglo XIX, momento en el que abrió la tienda «El Rei de la Màgia».
Fundada en 1881, es considerada la tienda especializada en artículos de magia más antigua del mundo. Su fundador fue el mago Joaquim Partagàs y Jaquet, ferviente seguidor de Canonge y que expandió la magia por toda la ciudad no solo con esta centenaria tienda, sino con la apertura de diferentes teatros y espectáculos.
«Boria Avall»
«Bòria avall» es una expresión catalana antigua que hace referencia a «hacer pasar vergüenza a alguien». Y eso es lo que precisamente se hacía en el carrer de la Bòria. En un tiempo en el que ni justas en el Born, ni magia en el carrer Princesa: el mayor entretenimiento del pueblo no era otro que el de ver ajusticiamientos, siendo el mejor lugar para ello el carrer de la Boria.
Este era el primero de los carrers que componían el llamado «paseo de las cien esquinas»: un recorrido con salida y llegada en la Plaça del Rei en el que a los reos se les azotaba en cada esquina 100, 200 o 500 veces según el delito. Todo ello subido a un burro y con un cucurucho a la cabeza como primera burla.
A toda esta parafernalia le acompañaba un cartel que le colgaba del cuello donde se indicaba el motivo de su condena, para que la población pudiera conocer el motivo de la vergüenza. Si el motivo era el robo o el asesinato, el condenado llevaba colgando de una cinta roja las herramientas con las que cometió el crimen o los objetos sustraídos.

La casa de los tres hitos
El ideario de la vía Laietana no fue otro que el político regionalista Francesc Cambó, y como promotor, se reservó para él mismo uno de sus primeros edificios: el número 30 hoy llamado Casa Cambó. Esta construcción de 1923 puso de moda entre la burguesía las plantas ático: vivir en los remates de los edificios donde antes se situaba el almacén.
Hasta principios del s.XX lo que hoy supone un privilegio, era todo un castigo… La última planta de los edificios estaba destinada a trastero, siendo la planta noble la primera, llamada principal en el Eixample para trampear el permiso de construcción de cuatro plantas…
¿Qué pasó para que Cambó decidiera mudarse a las alturas? La invención del ascensor y la apertura que él mismo había promovido de esta zona densa de la ciudad. Con un montacargas, ya no resultaba pesado vivir en la última planta, y con esta área despejada de edificios, un octavo le permitía ver el mar.
En esta casa Cambó creó un jardín en la terraza de manos de Rubió i Tudurí, haciendo aún más apetecible su ocurrencia de vivir alejado del suelo, así como una colección capital en la protección y difusión del catalán: la colección Bernat Metge, en la que se tradujo a la «llengua propia» los grandes clásicos de la literatura latina y romana.
Por tanto, la casa Cambó fue la más alta de la ciudad al momento de su construcción; la primera en contar con un ático tal como conocemos el término a día de hoy, y pionera en traducir y difundir los grandes clásicos en catalán.

Donde duermen los gigantes
¿Hay algo más de historia popular de Barcelona que sus fiestas? Cada Mercè, cada Festa Major, las calles de Barcelona se llenan de su bestiario y gigantes y cabezudos… Un centenar de propuestas donde historia y mitología se hacen espectáculo.
¿Y dónde descansan todos estos seres una vez se acaba la fiesta? Los de Ciutat Vella lo hacen en la Casa dels Entremesos: una asociación cultural encargada de preservar estos elementos culturales que aprovecha el edificio renacentista del palau Mercaders para ello.

Todo sobre Barcelona
Si hay alguien que sabe retratar la historia popular de Barcelona y otros lugares costumbristas ese es Almodóvar. Eso sí, hasta 1999 y su 13ª película no se dejó caer por la Ciudad Condal… y la Barcelona que retrató le trajo mucho más que suerte: su primer Óscar bajo el brazo.
Todo Sobre Mi Madre sitúa las viviendas de los protagonistas en este Born crudo de finales de los 90, donde términos como gentrificación o turistificación nos quedaban muy lejanos aún. 8 años más tarde llegaría la mirada de Woody Allen a través de su «Vicky Cristina Barcelona» y ya la cosa cambiaba, convirtiéndose la ciudad en un gran plató por donde pasar (previamente) «El Perfume», «A Tres Metros sobre el Cielo» o más recientemente la reivindicable historia de «El 47».

La memoria histórica reciente del Born
La historia popular de Barcelona tiene sus claroscuros… y conviene que ciertos capítulos que tanto se insisten en tapar, se cuenten y no se olviden…
Llegados a Sant Pere Més Alt nos encontramos ante el lugar en el que se situaron los hechos que dieron forma al documental «Ciutat Morta»: un documental tan premiado como silenciado por describirnos unas realidades tan recientes que dan miedo.
El 4 de febrero de 2006 la policía local de Barcelona desalojó la casa okupa de esta calle, donde se estaba celebrando una fiesta. En los altercados, un agente de la guardia urbana fue golpeado en la cabeza con una maceta que desafortunadamente se lanzó desde uno de los balcones de la casa, quedando en coma.
Tres jóvenes fueron detenidos y acusados sin pruebas de la agresión, y en el hospital detuvieron a otros dos más, entre ellos Patricia Heras, una poeta que acabó suicidándose ante la presión del caso. El documental intenta desmontar estas detenciones y condenas a los acusados, aduciendo para ello que todo fue un montaje policial que actuaba como ajuste de cuentas por el daño ocasionado al agente. Asimismo, entre las hipótesis del proyecto se halla el que todo fue una confabulación para favorecer la gentrificación del barrio, para lo cual debían expulsar a los okupas.
Carmela al son de la música
A la entrada del Palau de la Música nos recibe la Carmela: el busto de una barcelonina de 14 años que llegó a esta explanada frente al Palau para una exposición temporal de 2014. Tal fue el éxito de este perfil que desde entonces se quedó a vivir en este rincón del Born. Solo que, en vez de pagar el alquiler la Carmela que le tocaría en esta zona de Barcelona… bien altito… Es más bien al revés.
Carmela está cedida por su autor, Jaume Plensa, que renovó su concesión por 8 años más. 8 años en los que Carmela ha podido ver pasar por el Palau no solo al Orfeó Català que allí reside, sino también a Miguel Poveda, Estrella Morente, Rosalía en sus comienzos… y otras tantas figuras no solo relacionadas con el mundo de la música clásica y la ópera.

Unos monjes algo dejadetes y el restaurante modernista por excelencia
El carrer d’Espolsasacs recibe este nombre debido a que en este lugar se encontraba el convento de Montsió, cuyos monjes hicieron la promesa de no cambiar ni limpiar nunca sus hábitos, realizados con simples sacos agujereados.
Así, la manera que los religiosos tenían de «asear» sus humildes ropajes era la de sacudir enérgicamente las sacas en los ventanales, tomando como referencia la calle este gesto y denominándose desde el siglo XV como «la calle de los sacudesacos».
En recuerdo a ello, desde 1985, una placa cerámica colocada por la Asociación de Vecinos y Comerciantes del carrer Comtal nos narra la historia de estos curiosos monjes agustinos.


Esta calle conecta (cuando sus vecinos no la cierran…) el carrer Comtal con el de Montsió, en cuya esquina encontramos la Casa Martí, un edificio gótico – modernista concebido por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch y, en cuyos bajos, se encontraba / encuentra el mítico Quatre Gats.
El uso del verbo en pasado se debe a que en origen, Els Quatre Gats como café tertulia fue inaugurado en 1896 a imagen y semejanza de los establecimientos parisinos tan de moda en la época (concretamente Le Chat Noir, inmortalizado por el cartel publicitario de Toulouse Lautrec), permaneciendo abierto tan solo 8 años, ya que tanto espíritu libre suele dejar las carteras vacías…
La conjugación en presente responde a que Els Quatre Gats regresó como restaurante en 1970, recuperándose su aire bohemio a través de reproducciones como el mítico tándem de Ramón Casa y Santiago Rusiñol y permaneciendo abierto hasta el día de hoy.
Els Quatre Gats en sus dos etapas es historia popular de Barcelona debido a que el local antiguo era ampliamente frecuentado por los pintores Santiago Rusiñol, Isidro Nonell, Ramon Casas, Pompeyo Gener, Joaquín Mir Trinxet y Miquel Utrillo, el arquitecto Antoni Gaudí, los escultores Julio González y Pablo Gargallo, el historietista Ricard Opisso, el músico Isaac Albéniz y, por supuesto, un joven Picasso que estrenó su primera muestra individual aquí mismo en febrero de 1900.
Aunque el establecimiento moderno no ha acabado siendo punto de encuentro de nuevos artistas, si que tiene cierto espacio en el imaginario popular gracias a las varias escenas que en él se grabaron de la película de Woody Allen «Vicky Cristina Barcelona».

Un beso para celebrar una derrota
Llamar el mural del Beso a la obra de Joan Fontcuberta es resumir en exceso, ya que su nombre original no es otro que el de «El Món Neix a Cada Besada».
Y esa besada, ese petó, ese beso no es otro que el de una paradigmática conmemoración. Bien es sabida la querencia catalana por celebrar la derrota. Nuestra diada, el 11S, surge de aquel septiembre de 1714 en el que Catalunya dejó de ser nación, que lejos de ser una fecha para agachar la cabeza, aquí lo convertimos en orgullo y momento para la reivindicación.
300 años después de que el infame Felipe V castigara a Catalunya por su oposición, este monumental beso viene a su recuerdo. Un beso que hoy satura las pantallas móviles y forma colas en un lugar a la sombra de la catedralicia plaza Nova. Un beso que hoy ridiculiza a los frisos que el propio Picasso realizó para la COAC.
Pues ese beso que todo turista instagramero reproduce como ñoñez surge de «1.600 actos de libertad». 1.600 imágenes que El Periódico de Catalunya seleccionó en el Tricentenario del 1714 bajo la consigna lanzada a sus lectores que expresaran con una fotografía una acción libertaria como la protagonizada entonces.
Tanta mística y simbolismo han quedado reducidos hoy a una foto que compite con la Sagrada Familia y el lagarto del Park Güell por más TikToks posibles, quedando el consuelo al menos de que con esta inocente acción, El Periódico cuela a diario varias esteladas entre las cuentas de pseudoinfluencers.


La plaza más gótica dentro del gótico
El Barrio Gótico para muchos puristas del medievo no es más que una invención. Y si bien es cierto que gran parte de este rincón barcelonés se reconstruyó entre la década de los 30 y los 50 del pasado siglo, donde el racionalismo y el movimiento moderno eran las corrientes propias, lo hizo siguiendo el estilo que lo rodeaba, que sí era medieval.
Así, a los críticos que quisieran ver el pont del Bisbe a modo de un Calatrava, probablemente siguiendo sus propios criterios puristas no disfrutarán del mismo modo que el resto de los mortales de la que es señalada por propios y extranjeros como una de las plazas más mágicas de la ciudad: Sant Felip Neri.
Sant Felip Neri debe su actual fisionomía a aquella remodelación gótica que el arquitecto municipal Adolf Florensa imprimió al barrio. Más allá de la iglesia trágicamente ametrallada, el resto de edificios que lo componen no es más que un mosaico de fachadas que viajaron de otros lugares de la ciudad para decorar una maltratada plaza en la que el fascismo había imprimido su huella de destrucción.
El resultado fue la bucólica estampa que es hoy Sant Felip Neri. Decorado que llamó la atención del grupo que resucitó precisamente el movimiento gótico musical a principios del s.XXI: Evanescence.
Evanescence no paraba de vender CDs en 2003 al ritmo de canciones que igual te causaban euforia, que bajonazos cortavenas y para ilustrar uno de sus mayores éxitos, la buena de Amy Lee se trasladó a este rincón para regodearse en la melancolía de My Immortal: video que supera a día de hoy los 1.000 millones de visualizaciones.
Los churros más virales de Oriente
Y del rock gótico al K-Pop. La churrería San Román es historia viva de lo que la viralidad puede hacer por un negocio.
Allá por 2023 la cantante JISOO, de la que probablemente sea la banda femenina más famosa del fenómeno K-POP, las BLACKPINK, enseñó durante un inocente paseo por el centro de la ciudad, lo que son los churros al mundo a través de un live en Instagran que vieron sus más de 65 millones de seguidores.
Poco después no hubo coreano que, durante su visita a Barcelona, no hiciera «parada y fonda» en la San Román, creando colas en el carrer Banys Nous que obligaban a negocios anexos a regular el tráfico, y a la afamada churrería a incluso abrir sucursales en Seúl.
Así, a día de hoy, podemos ver hasta tres establecimientos en la capital de Corea del Sur que imitan lo que lleva décadas en Banys Nous: una freiduría de humildes azulejos blancos y churretosos.

Renos y muñecos de nieve a más de 35 grados
Y de colas por el humilde manjar español, a las que provoca poder vivir una Navidad perenne.
En 1964, el matrimonio formado por Wilhelm y Käthe Wohlfahrt abrió una tiendita de adornos navideños en la localidad alemana de Herrenberg. Más de medio siglo después, Käthe Wohlfahrt es toda una máquina de facturación que atrae a miles de turistas a cada una de sus tiendas independientemente del día del año en el que se encuentre.
Una de ellas llegó al carrer Ave María el mismo año que los churros a Seúl, en 2023. Y desde entonces forma parte de la historia popular de Barcelona el poder apreciar un árbol de navidad de 4,5 metros de altura decorado con 1.250 piezas de cristal en plena ola de calor.

El Liceu más pop
Cuentan las malas lenguas que el incendio que la madrugada del 31 de enero de 1994 arrasó con el Liceu fue provocado como una denuncia explícita (y algo exagerada) de su carácter ampliamente elitista.
Esta afirmación no son más que habladurías de lo que hasta entonces era considerado el epicentro de la burguesía barcelonesa, pero por lo que fuera, sirvió para que su dirección tomara nota y, a partir de su reapertura el 7 de octubre de 1999, se abriera aunque fuera solo un poquito, a la mundana población barcelonesa.
Esta nueva política aperturista del Liceu tuvo su máximo hito dos años después de la reinauguración: el 4 de noviembre de 2001 una Bjork en estado de gracia se presentaba ante su público barcelonés desde el escenario que en otros tiempos solo se reservaba para las Callas y Caballés.
El Liceu dejaba así atrás más de 150 años de «alta altísima cultura» para que incluso la radiofórmula encontrara cabida en sus plateas.
Si bien la música y puesta en escena de Bjork, cuenta con los estándares y la suficiente calidad como para poder ser apreciada en espacios solo reservados para Traviattas y Madames Butterfly, hasta tal punto se relajaron las políticas del Liceu respecto a su programación que en 2002 fue la Pantoja la que allí se presentó ante su público.
La privatización de las Ramblas para la realeza pop
Las Ramblas llevan décadas siendo un no lugar para los barceloneses. Ampliamente conquistada por la masa guiri, pocos son los locales que se aventuran a pasearla tranquilamente.
Algo que sí que quiso hacer la mismísima reina del pop cuando su memorable gira Blonde Ambition Tour recaló en Barcelona aquel cálido 1 de agosto de 1990.
Por entonces, el Estadi Olímpic recién se había quitado las telarañas (y el estado de ruina) para unas Olimpiadas que llegarían dos años después, pero que ya lucía sus mejores galas para eventos como el penúltimo de los conciertos de una Madonna que no solo hizo las típicas visitas guiris a la Sagrada Familia y Park Güell, sino que ni corta, ni perezosa, solicitó el cierre de las Ramblas para su sesión de running matinal.
Es así como un día de verano de los 90, la hoy saturadísima vía barcelonesa se despejó para que la divísima hiciera el trote cochinero desde el Le Méridien hasta la estatua de Colón. Un privilegio que ni a las 5 de la mañana puede tener un barcelonés.
Barcelona codiciadísimo destino Erasmus
En 1987 Europa abría las puertas a la educación sin fronteras (y a las borracheras interculturales) con la creación del programa Erasmus. En 2002 aún los estudiantes europeos se debatían entre bailar techno en Berlín o imitar a Amelie por las calles de París, siendo Barcelona un destino «menor».
Todo cambió cuando precisamente la propia Amelie grabó «El Albergue Español». Audrey Tatou, en su pico de fama, protagonizó en 2002 una cinta hispano francesa que retrataba la vida Erasmus de varios estudiantes europeos en un piso barcelonés. Una película indie que se convirtió en largometraje de culto para los promiscuos y beodos universitarios en tránsito por Europa.
Y como buena Erasmus, estos jóvenes tenían su punto de reunión en el bar que hace esquina en la plaza de Sant Agustí con el carrer del Carme. Bar que durante años estuvo recibiendo la visita de numerosos estudiantes que quisieron recrear escenas de la película, convirtiendo a este ravalino rincón en parte de la historia popular de Barcelona.
El «Ha Nacido una Estrella» más patrio
No muy lejos del lugar donde Amelie brindaba por la amistad, la plaça de Sant Galdric se convertía en un escenario improvisado en el que la estrella de Rosalía comenzaba a crecer.
Allí se plantó la de Sant Esteve Sesrovires en 2014 como parte de sus inicios en el mundo de la música, realizando un concierto callejero junto al guitarrista Roger Sabartés.
Esta actuación hoy viralizada era parte de un trabajo para la escuela de música Taller de Músics, donde la intérprete de La Perla estaba completando su formación académica.
En este trabajo práctico, -que es la envidia de todo el que se ha tenido que enfrentar a una prueba de evaluación universitaria-, interpretababa piezas musicales clásicas como el Ojos Verdes de Concha Piquer en el marco del «Ciutat Flamenco Festival»: festival de música callejera barcelonés dedicado a la música flamenca.

