Los murales en Nou Barris son parte activa del paisaje y la cultura del distrito más joven de la ciudad. Crecido y habitado dentro de las enormes dificultades que la etapa desarrollista tuvo en la ciudad de Barcelona, los habitantes de estos 13 barrios no tardaron en descubrir cómo las paredes vacías y las medianeras desnudas podían expresar artísticamente lo que se les negaba administrativamente.
Esta larga tradición se ha ido enriqueciendo a lo largo del tiempo bajo el impulso de proyectos, ya con el amparo municipal, como aquel «Barcelona Posa’t Guapa» que extendió el esplendor olímpico a lo largo del mapa de la ciudad, o su heredera, el Institut Municipal del Paisatge Urbà, que daba tratamiento patrimonial a este tipo de creaciones.
Es así como los murales en Nou Barris no solo han pasado a ser un apreciado legado del distrito, sino un activo cultural más que añadir a una zona históricamente maltratada y que hoy no maquilla sus cicatrices, sino que las muestra orgullosamente.
Esto es lo que pretende al menos el último de los proyectos de arte urbano desplegado en Nou Barris: “Nou Sentit Urbà”. 18 intervenciones artísticas —murales, esculturas, obras lumínicas y acciones en centros educativos— que ofrecen una nueva lectura del territorio a partir de la creación contemporánea en sintonía con la idiosincrasia propia, como parte de los planes de mejora de estos barrios.
Nou Sentit Urbà suma así otros tantos murales en Nou Barris que, como los creados por el artista Roc Blackblock o los que son fruto de políticas regeneradoras, ya existían previamente a que el consistorio reconociera a este distrito como referente del arte urbano, que en esta ruta de los murales en Nou Barris, reivindicamos.

Ruta de los murales en Nou Barris
A Brossa
Comenzamos esta ruta con uno de los murales del arte urbano en Nou Barris más emblemáticos e históricos.
En plena plaza de la Prosperitat nos encontramos con un mural heredero de las obras que compusieron el mencionado “Barcelona Posa’t Guapa”, y cuyo valor simbólico reside en ser una de las primeras intervenciones con presupuesto y apoyo institucional que se realizaron en estos barrios para adecentarlos y regenerarlos tras el abandono sufrido durante los años del franquismo.
Encargada al artista Perejaume, se trata de un homenaje al poeta visual Joan Brossa, en el que muy creativamente, las seis letras que componen su apellido se dibujan en la pared medianera que se pretendía decorar, partiendo inicialmente del suelo y siguiendo una grafía que reproduce pasos del joc de la xarranca (la rayuela).
La obra se inauguró en 2009 ya bajo la dirección del Institut Municipal del Paisatge Urbá, que desplegó a comienzos del s.XXI un programa específico de mejora paisajística de medianeras y edificios degradados.


Força Plural
Del programa histórico que revitalizó el paisaje urbano de Nou Barris al más actual: el de Nou Sentit Urbá.
Dentro de estas actuaciones, el muralista Jay Kaes aprovecha las paredes del polideportivo Antoni Gelabert para reivindicar la práctica deportiva como elemento de cohesión, en un lugar tan significativo para ello como la Vía Favencia, entre Roquetes y Verdún.
Este lugar resulta muy simbólico al situarse la intersección entre estos dos barrios sobre la ronda de Dalt. Una ronda que, desde su creación en los años 60 (cuando simplemente era el segundo cinturón de ronda), ha sido amplio motivo de reivindicaciones al suponer toda una frontera entre barrios.
Las primeras de las cubiertas, -que llegaron en 1990 junto con las faraónicas obras preolímpicas-, fue de los actos regenerativos democráticos más celebrados en Nou Barris, al acabar así con una fractura entre barrios que se convertía en equipamientos y zonas de encuentro y recreo. Ahora aquel gesto primario de devolver a Verdún y Roquetes el estátus de barrios de pleno de la nueva Barcelona, se ve aún más reivindicado con esta intervención artística.

Your Body Is a Battleground – Fight Like a Girl
Y pared con pared con la obra de Jay Kaes tenemos otra reivindicación deportiva, pero en este caso anterior, de noviembre de 2021 y realizado por la artista de arte urbano Lian (Murales Lian).
El diseño retrata a la boxeadora profesional Marisa Domínguez, sirviendo por tanto también como una celebración del papel de la mujer en el deporte, conquistando espacios tradicionalmente vinculados al hombre y demostrando que los murales en Nou Barris no son solo arte urbano, sino también potentes mensajes sociales reflejo de barrios con amplia conciencia.

Recordaremos aquello que aprendiste
No nos movemos de la Vía Favencia para trasladarnos al Arxiu Históric de Roquetes: constituido en 1983 para preservar la memoria de los barrios desarrollistas y sus innumerables luchas para dejar de ser ignorados por las instituciones.
Por ello, nadie mejor que el muralista Roc Blackblock para decorar su fachada con una composición en el que se visualiza una de las imágenes que se pueden encontrar en el archivo, en el que varios vecinos protestan por la falta de medios e instalaciones educativas en el barrio.
Roc Blackblock es un conocido activista que cuenta con el proyecto “Murs de Bitácola“, donde a través de su arte se encarga de preservar la memoria histórica de espacios con carácter didáctico y reivindicativo.

Medianeras de Canyelles
Los barrios que durante el franquismo crecieron en torno a la Ronda de Dalt han sido históricamente muy maltratados. Por ello, las políticas regeneradoras urbanas desplegadas una vez llegada la Democracia, situaron a estos espacios en el centro de las acciones de mejora.
Canyelles, pese a ser el último de los barrios desarrollistas creados en la ciudad (1973), no se libró de las deficiencias constructivas y urbanísticas propias de esta etapa. De hecho, su planteamiento de acoger al mayor número de migrantes posibles en zonas de fuertes pendientes, potenció una forma de construir en la que lo que menos importaba era el bienestar de quienes estaban destinados a habitar estos edificios.
Esta desidia constructiva endémica del desarrollismo en Barcelona, provocó que pese a su relativa juventud, Canyelles necesitara al poco de su construcción una rehabilitación total por materiales defectuosos, mal aislamiento de las viviendas y las fachadas, y también por el aspecto grisaceo y nada acogedor que se le imprimió.
Todos estos problemas se resolvieron mediante un plan de rehabilitación integral implementado en 2016, donde se aprovechó el reacondicionamiento de las fachadas para darles un aspecto más colorista y, en el caso de las que conservaron su color grisáceo, sumarle intervenciones artísticas singulares que las realzara.


Color en Movimiento
Frente a los bloques de Canyelles volvemos a un elemento que ya forma parte de la cultura propia del barrio: los polideportivos, concretamente el que se encuentra en Via Favència 143.
En uno de los muros de contención de las canchas de baloncestos que irrumpen en plena Ronda de Dalt, el artista ucraniano Dima Korma crea para el proyecto Nou Sentit Urbà una composición colorista y llena de dinamismo, que transforma un espacio sobre una autopista urbana en una galería de arte que remite a las obras contemporáneas cubistas o de la Bauhaus.
Reforestando y la flora silvestre
Otra de las obras del proyecto Nou Sentit Urbá se vuelve a situar en una zona densificada por el tráfico, concretamente el mural situado en el paseo de Fabra i Puig nº 370, donde la artista Doaoa ha querido plasmar la diversidad de la flora de Nou Barris, mostrando pinturas de especies como la Silene sennenii, la borraja, la malva silvestre y la Diplotaxis erucoides, presentes en las áreas naturalizadas del distrito.
El trabajo de Doaoa gana en simbolismo al integrarse en un espacio “agresivo” dentro de la trama urbana: el cruce del paseo con la plaza de Castelao y el carrer Tajo, donde un muro de contención que da acceso al parc del Turó de la Peira llevaba años de aspecto grisáceo, impactando sobre el paisaje ya sobrecargado del lugar.
La artista española, especializada en murales florales, integra con su “reforestación” un elemento estructural en la cultura propia del barrio.

Viajes de Ida
El mural del artista Taquen para Via Favència 271, toma un muro curvo blanco que delimita un descampado usado como aparcamiento para convertir este paisaje, plenamente desarrollista, en una poesía visual, apelando a la propia historia del distrito.
Viajes de Ida representa a varios pájaros como símbolo de las olas migratorias por las cuales hoy Nou Barris es lo que es. Cada pájaro es representado como una de las familias que, en los años 50, vinieron a esta zona, por entonces terreno de cultivo, desde otros lugares de la península en busca de prosperidad.
Las Mujeres de la Trinitat
El carrer Aiguablava 7 acoge el mural de Udatxo, en el lateral de uno de los edificios que la Obra Sindical del Hogar construyó de forma deficiente en los años 50 para acoger a los migrantes del Desarrollismo.
Estos edificios lucen hoy rehabilitados, y símbolo de esta rehabilitación es esta obra artística que reivindica no solo el empoderamiento femenino, sino también los logros colectivos del barrio, inspiradas en la figura de una mujer: Matilde.
Matilde es el rostro de cualquier vecina de Nou Barris, de los años en los que la aluminosis y la falta de asfalto eran problemas endémicos del barrio, o de hoy, donde Nou Barris se reivindica como un distrito efervescente alejado del estigma de los años de abandono y degradación.
Matilde refleja a través de su rostro bienestar y fuerza, mientras otras mujeres la aupan entre flores, símbolo de la belleza renaciente.

Memoria Viva de Nou Barris
La intervención artística del carrer Platja d’Aro 19 es de las más ambiciosas dentro del proyecto Nou Sentit Urbá en cuanto a estética y simbología.
En la medianera de otro de los edificios otrora degradados del barrio de la Trinitat Nova, luce una señora de avanzada edad, que bien podría haber sido una de las primeras habitantes de estos terrenos, obra de la artista portuguesa Mariana Duarte Santos.
Esta señora observa fotos históricas del barrio, donde aparecen en blanco y negro, como símbolo de otros tiempos las diferentes luchas colectivas, casas autoconstruidas y protestas vecinales.
Estas imágenes son reales, obtenidas mediante la búsqueda en archivos fotográficos del barrio, como recuerdo de cómo surgió y creció Nou Barris en el pasado siglo: a través de la lucha y la voluntad de sus ciudadanos. Los mismos que hoy reivindican este tipo de iniciativas que pongan a su distrito en el mapa.
La Torre del Reloj como reflejo del Pasado
A un edificio de distancia del mural “Memoria Viva”, en el carrer Platja d’Aro 23, se encuentra esta torre del reloj del artísta ruso Sshhozzy, también incluida dentro del proyecto Nou Sentit Urbá.
Una torre del reloj de estética cubista, que evoca por momentos a la casa Corberó y donde las manecillas no marcan horas concretas como símbolo de un pasado rural en el que, para según qué cosas, parece que se ha parado el tiempo.
Un tiempo que sí que pasó para la torre del reloj que homenajea: un símbolo del barrio de Trinitat Nova (que incluso llegó a denominarse «Trinitat del Rellotge» para distinguirse de la Vella) recientemente desaparecido, en 2013.
A tan solo un par de calles, en el carrer Palamós, se situaba en el edificio más alto de la promoción de viviendas construida por el Patronat de l’Habitatge en 1953, una torre del reloj anexada. La altura natural de la colina permitía que ésta fuera vista desde cualquier rincón del barrio, marcando no solo las horas, sino también el ritmo de su población, cuyos toques de campana servían de anuncio para sus eventos.
El intenso mantenimiento que requería y diferentes robos de su maquinaria fueron acelerando su agonía hasta que, finalmente, los derribos y las rehabilitaciones que en el barrio se produjeron en la segunda década del s.XXI a causa de la aluminosis endémica de los bloques desarrollistas de la zona, provocaron su pérdida.
Pérdida que mínimamente se restaura y reivindica con este mural, donde estas formas utópicas del edificio del reloj conecta el pasado con el presente, lo rural con lo monumental, lo clásico con lo contemporáneo.
Murales del Ateneu Popular de Nou Barris
El Ateneu Popular de Nou Barris surge como uno de los primeros símbolos de la recuperación de espacios para los vecinos de estos barrios, que se hacían a golpe de lucha, manifestación y, como es el caso, incluso la ocupación.
Su historia surge en 1977, cuando un grupo de vecinos invadieron una nave industrial, dedicada a la fabricación del asfalto que proveía la construcción del segundo cinturón. Esta fábrica era motivo de pelea entre los habitantes de Nou Barris y el Ayuntamiento al ser un polo de contaminación y al nutrir una faraónica obra pensaba para el resto de la ciudad, pero que a ellos les suponía fragmentar sus barrios.
Con este contexto, el 9 de enero de aquel año cientos de vecinos decidieron iniciar el desmantelamiento de la fábrica por ellos mismos. Se derribaron las dos chimeneas e inutilizarón su red eléctrica, los depósitos y los motores y cintas de transporte, forzando al Ayuntamiento a terminar el trabajo y vaciar un edificio que debía ser por y para el barrio.
Forzado a ello, al Ayuntamiento no le quedó más remedio que cederlo para darle un uso sociocultural que revitalizara la zona, carente por entonces de este tipo de equipamientos. Los vecinos aprovechaban así este espacio ganado a la fuerza para sus reuniones, reforzar su carácter asociativo y, como forma de entretenimiento, la práctica circense, convirtiéndose éste en un fuerte elemento identificador en la cultura del barrio.
Tal fue el punto de esta identificación y profesionalización, que en 1984 el Ayuntamiento ya plenamente democrático, lo oficializa y lo convierte en escuela de circo para jóvenes.
40 años después de este hito, en 2017, se encarga al muralista Miquel Wert una obra que sirviera de recuerdo de aquella ocupación. Para ello, Wert buceó entre las imágenes del Arxiu fotográfic de Roquetes y pintó un mural en la fachada de la calle Portlligat, donde se recrea una cena del Grupo de Mujeres de Nou Barris, celebrada en 1988.

Mucho más reivindicativo, como no podía ser de otra forma, se muestra Roc Blackblock, encargado de decorar las fachadas de la nave central del edificio, plasmando en una de sus caras la obra denominada como «La memòria de la periferia».
En ella se puede apreciar en una de sus caras en gran formato una imagen del fotógrafo Kim Manresa, obtenida nuevamente del Arxiu Històric de Roquetes, en el que se aprecia una manifestación de las barracas de Santa Engràcia.
El motivo de la manifestación no fue otro que una estafa inmobiliaria en el barrio de Prosperitat, donde un promotor inmobiliario en una época en el que éstos contaban con la total complicidad de la alcaldía franquista de Porcioles, se dedicó a vender las mismas viviendas a diferentes familias, huyendo con el dinero y sin finalizar las obras. A estas familias no les quedó más remedio que construirse sus propias barracas en lo que hoy es la plaza de Àngel Pestaña.
En la otra cara, el mensaje reivindicativo se vuelve algo más naïve al corresponder a otra etapa, de 2012. En este primario mural de Roc Blackblock se aprecia a una joven jugando con mariposas donde se invita a quien lo aprecia a vivir con la libertad que lo hacen sus vecinos.


Back Stage
En el pas d’Antonio Cuadrillero, muy cerca del Ateneu Popular de Nou Barris, nos encontramos con una obra del gallego Wedo Góas, de las más coloristas del proyecto NOU Sentit Urbá.
Impresa en los muros de unas escaleras que salvan uno de tantos desniveles del barrio, celebra la cultura circense que, tal como acabamos de apreciar en los usos del Ateneu, forma parte del taranná de Nou Barris.
Sobre un fondo negro presente en toda la escalinata, destaca la figura de una vecina del barrio, que posa frente a los utensilios propios de la práctica circense como resultan las cuerdas, el maquillaje y la nariz y peluca de payasa.
Espiral a través del marco
Esta obra del suizo LPVD*A no es un mural de por sí, sino más bien un conjunto escultórico que finaliza con un retrato simbólico en madera de la activista vecinal Carme Vila. Forma por tanto parte de las intervenciones del proyecto NOU Sentit Urbá que no son únicamente muralistas, pero vemos desde Becinadas conveniente reseñarla por ser la homenajeada, todo un símbolo de Torre Baró.
Así, la obra de este artista alpino, pone rostro y nombre a una lucha vecinal que no solo fue protagonizada por los notables hombres que abrían las calles para crear el alcantarillado que el ayuntamiento del defenestrado Porciones les negaba, sino también por mujeres que daban un paso al frente y suponían el impulso de estos barrios desfavorecidos.
Carme es todo un referente en este aspecto y un icono en Torre Baró, lugar en el que su pareja, Manolo Vital, secuestró un autobús, pero en el que ella alfabetizó a sus vecinos, los arengó a que lucharan por sus derechos y defendió la dignidad del barrio hasta el último de sus días.

Time
Con este sencillo título, el artista Franco Fasoli quiso en 2021 homenajear mediante 400 metros de pintura mural al barrio de la Trinitat Nova y sus humildes orígenes, a través del Pla de Barris desarrollado en la zona.
El muralista argentino aprovechó la amplia disponibilidad de espacio para llenar el muro de numerosos detalles ligados a la vida en la Trinidad Nova y al espíritu luchador de sus vecinos. Son ejemplo de ello los toros, que recuerdan el pasado agrícola de la zona; los jabalíes, símbolos de los barrios a la falda del Collserola o una decoración festiva en la que se aprecia el origen sureño de sus habitantes a través de las banderas representadas.
Termina aquí otra de las rutas que sirve como reclamo y seña de autenticidad de un distrito en el que viven más de 170.000 barceloneses. Vecinos de pleno derecho de la ciudad que durante décadas han vivido apartados y alienados de la realidad exuberante que Barcelona se afanaba por mostrar. Un Nou Barris que terminó el s.XX como un punto y a parte de la Barcelona cosmopolita, olímpica y modernista, y que despunta en el s.XXI como distrito dinámico, cultural y reivindicable dentro de la historia reciente de la ciudad.

