Hace unos meses me contactaron desde Timesburg para una campaña llamada «Platos y Relatos»: una original forma de transmitir el vínculo de cada una de sus hamburgueserías en Barcelona con su entorno, a través de poemas que cuentan historias cercanas, impresas en sus servilletas para poderlas disfrutar en la mesa.
Becinadas surgió para acercar esa Barcelona de los barrios, la ciudad más alejada de los destellos de Gaudí que impiden ver detalles e historias cotidianas, por lo que más allá de mi gusto por las hamburguesas, -que también-, la colaboración tenía todo el sentido.
Es así como creé 4 microrrelatos: uno para Sant Pau, otro para Hostafrancs, otro para Les Corts y otro para Horta. Pero como una servilleta da para lo que da, y uno tiene un gusto excesivo por el rodeo y el detalle… lo que para mi era micro, no cabía ni en el mantel.
De esta forma, lo que se inició como una historia de barrio en 300 palabras, acabó en poemas de 80, que desde este mes ya podéis disfrutar en cada uno de los locales de Timesburg de los barrios reseñados.
Y como uno sigue siendo fan de lo extenso, a continuación con vuestro permiso y con el de Timesburg, me gustaría compartiros tanto el poema publicado en las hamburgueserías, como el microrrelato del que surge, que uno conoce sus limitaciones no precisamente lorquianas y sabe que, al igual, a la primera no llega lo que se quiere transmitir.
Platos y relatos: la rebeldía a la cuadrícula de Cerdà

Platos y Relatos: Las Lavanderas de Horta

Platos y Relatos: Pau Farinetes, icono de Les Corts

Platos y Relatos: el Ángel Custodio de Hostafrancs


