La cuarta y última de las colaboraciones de Becinadas con Timesburg se realizó para el establecimiento que la cadena de burguers tiene en Sants, en el barrio de Hostafrancs. Para ello, se eligió al Ángel Custodio que tiene como símbolo este rincón para protagonizar el relato.
Timesburg Sants: el Ángel Custodio de Hostafrancs
Vivía en zona alta, fachadas nobles,
silencio caro.
Cuando nos mudaron a Hostafrancs,
sentí que me exiliaban.
Calles estrechas, gente que saluda.
Demasiada vida.
Una noche mi percepción cambió.
Un hombre con alas, a los pies de mi cama,
dócil habló:
“Yo también fui noble. Espada en mano,
custodiaba Ciutat Vella.
Aquí aprendí, que nadie necesita protección:
la gente se cuida entre sí.
Allí era el Ángel del portal,
aquí del portal vecino”.
Ahora lo veo en cada saludo,
en cada amigo,
y soy yo quien no quiere volver.

Sants es uno de los distritos más populares y con más historia de Barcelona. Independiente hasta 1898, sus calles siempre se caracterizaron por la lucha obrera y el sentido de clase, la hermandad, la vecindad.
Aquí se produjo la primera huelga general del país, se fundó Esquerra Republicana de Catalunya cuya sede aún se encuentra entre su bullicio, se realizó la primera grabación cinematográfica española… Muchos eran los estímulos para crear el relato que representara al Timesburg Sants.
El hecho de que el Timesburg Sants se localice en el barrio de Hostafrancs, inclinó la balanza hacia la rica historia de este vecindario, integrado en la Barcelona industrial del s.XIX incluso antes que el resto del distrito como villa independiente que era.
Hostafrancs siempre ha sido, desde su fundación, un lugar de acogida… y así lo quiso reconoces Barcelona cuando se la anexionó en 1857.
Para que los nuevos ciudadanos barceloninos se sintieran parte de la ciudad de pleno derecho, -a pesar de haber vivido durante siglos a sus puertas fuera de la muralla-, la alcaldía barcelonesa quiso hacerles un regalo muy especial… el Ángel Custodio que, nada más y nada menos, da nombre al portal de la que es hoy día la avenida comercial más cara de España.
Así es: desde el s.XIX, el ángel del Portal de l’Àngel no vive en el centro de la ciudad, sino en la iglesia del carrer Sant Roc, donde entusiastas, los habitantes de Hostafrancs le construyeron una nueva capilla y lo convirtieron en el epicentro de sus fiestas populares.
Contraste entre la frialdad vecinal de quien convive con el H&M, Zara y Corte Inglés, y quien convive en un barrio donde aún se habla de puerta a puerta y cuyos orígenes vienen de acoger a los forasteros que no podían entrar en la Barcelona medieval.
Este contraste se aprecia aún más en la historia original, que por cuestiones de espacio y sentido poético, se tuvo que reducir, pero que dice así:

¿Cómo no te van a tratar bien en un barrio cuyo origen es una hospedería?
Los vecinos de Hostafrancs están bien acostumbrados a abrir sus puertas de par en par, lo llevan en la sangre. De ahí a que, pese a que vengo de familia pudiente, criado nada más y nada menos que a las puertas de Ciutat Vella, me sienta mucho mejor y más querido en este alegre barrio.
¡No es para menos! Junto a Creu Coberta estaba una fonda (hostal) donde dormían gratis (de franc) quienes se dirigían en tiempos de murallas a Barcelona y se las encontraban cerradas. Con este reclamo fundacional, ¿quién no iba a querer vivir en este barrio hoy en día donde poco o nada sale gratis?
A decir verdad, no es que me hiciera muy feliz la idea de mudarme cuando me la comunicaron… Yo, que tantas veces protegí Ciutat Vella de ataques, que me presenté ante el mismísimo San Vicente Ferrer, que alzaba mi espada ante la llegada de bárbaros… abocado a dejar mi céntrica capilla para mudarme a la periferia.
Pero qué poco tardé en darme cuenta que me esperaba una vida mucho mejor… ¡Cómo se volcaron mis vecinos para recibirme aquel septiembre de 1879!, ¡qué bonita capilla me construyeron! Desde entonces, cada vez que llega finales de este mes, todo son fuegos, bailes, tragos y bocados en mi honor.
Y aquí me tenéis disfrutando de este acogedor entorno… disculpadme que no me presentara hasta ahora: soy Ángel, Ángel Custodio, y poco importa si me rezáis o no en la iglesia de Sant Roc. Solo tenéis que saludaros cuando os cruzáis con un conocido, tomaros algo con quienes queréis, o invitad a cenar como agradecimiento por algo para sentir lo mismo que sentí yo cuando me mudaron desde Portal de l’Àngel a este rincón de Sants.

