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Rutas temáticas por Barcelona

Ruta de la historia popular de Barcelona

Una revisión y reinterpretación de la ruta de la Barcelona Pop, en la que comentar la cara petarda de la ciudad combinada con la cultural en un espacio recorrible en un par de horas.

El mes de mayo es el mes friki por excelencia, y en el Centro Cívico La Marina quisieron que una de nuestras rutas, la de la Barcelona Pop, formara parte de su programación para estos eventos donde celebrar lo diferente. Una ruta tan dispersa resulta algo difícil de condensar en una mañana sin que las distancias no resulten soporíferas. Por esta razón, la Ruta de la Historia Popular de Barcelona surge como su hermana «lista», en la que datos sobre «celebrities» se combinan con historias parejas dentro de la cultura propia de la ciudad.

Historia popular de Barcelona

El Geni Catalá y Shakira

Hablar de pop internacional en Barcelona es hablar de los años en los que Shakira comía bocatas en el Conesa. Y dentro de esos años le dio tiempo de sobra para grabar algún que otro videoclip por la ciudad y dejar su impronta en la historia popular de Barcelona.

Es el caso de «Loca», el primer single de su disco «Sale el Sol» de 2010. Año en el que tuvo a bien chapotear en la font del Geni Catalá.

Otras que chapoteaban junto al ángel eran las damas barceloninas del s. XIX, que se acercaban hacia la alegoría que homenajeaba al Marqués de Campo Sagrado para apreciar los atributos del fornido alado, hasta que la iglesia, escandalizada, quiso «cortar por lo sano».

A Shakira la broma le costó una multa de 500€, y al pobre ángel la mutilación.

7 Portes y una multitud de estrellas

Al 7 Portes no sabemos si le llegaron a solicitar los inspectores de Hacienda facturas sobre la estadía de la colombiana, pero de quien sí tienen un recuerdo en forma de imágenes y reseñas en la mesa donde comió es de su compatriota Gabriel García Márquez.

Y no es el único famoso que se ha deleitado en este casi bicentenario establecimiento (abrió sus puertas en 1836): artistas como Dalí, Miró, Picasso o Alberti eran unos habituales que extendieron su fama hasta hacer del 7 Portes una parada obligatoria de la alta sociedad.

Woody Allen, Robert de Niro, Ava Gardner, Orson Welles, Michael Douglas, Pelé, María Callas y un largo etcétera de celebridades engrosaron la historia popular de Barcelona haciendo parada y fonda en este establecimiento.

Un local que no solo es famoso por su nómina de comensales, sino también por su arroz parellada, por ser cuna masónica y por inventarse aquí el muy vintage postre del «pijama».

El inicio del Instagram patrio

Tres años después de que el 7 Portes abriera sus puertas, un 10 de noviembre de 1839 Ramón Alabern quiso que quedara retratado en la que se considera la primera fotografía realizada en España.

20 minutos frente a los Porxos d’en Xifré que no se hicieron largos porque el bueno de Ramón quiso amenizar la fiesta con una banda de música. Y como este despliegue no se pagaba solo, también vendió boletos para sortear la imagen resultante.

Desde entonces, Barcelona no ha dejado de ser fotografiada, acumulando 65 millones de menciones al año en Instagram.

La Cara de Barcelona es de Badajoz

No hay nada más pop que el arte que recibe esta denominación. Los colores chillones y ese estilo entre el cómic y la cotidianeidad, triunfa entre incluso quienes huyen del arte contemporáneo ante la premisa de que no lo entienden.

El arte que popularizó Andy Warhol encontró en Roy Lichtenstein un digno seguidor, siendo ambos los más aclamados dentro del género. Y en una Barcelona, la olímpica, que buscaba maravillar al mundo como símbolo de la contemporaneidad, una pieza de alguno de estos grandes era lo que se buscaba para «decorar» su flamante nuevo «Port Vell».

Es así como nos llega La Cara de Barcelona: que para cara la del bueno de Roy… ya que si bien la pieza parte de un boceto suyo de 1985, tal como se materializó es obra del escultor de Badajoz Diego Delgado Rajado.

El circo de Barcelona

Es muy probable que si paseas por el tramo final del Port Vell, te encuentre con el circo Raluy: compañía fundada en Cataluña en 1960, con la intención de recrear el ambiente histórico y clásico del circo, con tanto arraigo y prestigio como para contar con premios como el Nacional de Circo del Ministerio de Cultura de España recibido en 1996 o la Creu de Sant Jordi en 2006…

Eso al menos la matriz, ya que al ser una compañía estrictamente familiar, a la hora de dejar de hacerse cargo los patriarcas, comenzaron las inquinas y, con ellas, las escisiones. A día de hoy hay tres circos Raluy: el histórico, el classic, y el legacy, recibiendo éste último el premio internacional Big Top Label: uno de los máximos galardones en el mundo del circo que, hasta ese momento de 2023, solo habían recibido 13 circos en el mundo, convirtiéndose así, en el primer circo de España en obtenerlo.

Todo este currículum les valió para que, en mayo de 2011, se hiciera la premier mundial de la película «Agua para Elefantes», de temática circense y con un Robert Pattinson recién salido de la saga Crepúsculo, con la correspondiente histeria colectiva de las/los seguidoras/es del vampiro adolescente.

Y además de griterío, lo que llamó la atención fue el reencuentro del actor con la catalana Marina Gatell, con quien tuvo una relación en 2007 tras coincidir en el rodaje de la película Sin límites (Little Ashes), en la que Pattinson interpretó a Salvador Dalí.

El Banksy de la escultura honrando a Idrissa Diallo

En 2018, la antigua plaza de Antonio López dejó de denominarse como el esclavista indiano para homenajear a Idrissa Diallo, inmigrante guineano fallecido en extrañas circunstancias en el CIE de Zona Franca en diciembre de 2012. Con esta acción se pretendía no solo recordarlo, sino simbólicamente homenajear a alguien que podría haber sido esclavo del anterior.

Para reforzar el mensaje del cambio de nombre, la mañana del 27 de enero de 2022, la por entonces vacía peana que dejó la también retirada de la estatua del «negrero Domingo». apareció con la imagen de un inmigrante abrazando un enorme oso de dos metros, ambos en un rojo intenso que hacía imposible que pasaran desapercibidos.

Ambos aparecieron con nocturnidad y, suponemos, que alevosía, de manos del artista urbano James Colomina. Capaz de hacer entrar una grúa y anclar una pesada estatua en plena noche sin ser advertido por nadie.

Tras la polémica suscitada, la estatua fue retirada con la misma discreción que su colocación, quedando el episodio como una de las curiosidades de la historia popular de Barcelona más recientes.

Edificio de Correos

Este edificio de estilo beaux arts, es representativo de lo que quiso ser la primera Vía Laietana, esa vía A que se abría a base de derribos del barrio clásico de Ciutat Vella para crear una gran avenida al gusto de las existentes en metrópolis como Chicago o París.

Y de esa vía nos llegan sus primeros edificios, de carácter monumentalista como el de Correos que nos legó el arquitecto municipal Josep Goday… y Carlos Ruíz Zafón a través de su literatura.

Este edificio de correos era donde Nuria Montfort recogía las cartas del apartado 2321, correspondencia secreta vinculada a Julián Carax.

Canvis Vells

No es la más famosa, -que se puede encontrar en el carrer Mirallers-, pero en un pasaje de Canvis Vells, -en concreto en el carrer de les Panses-,-podemos encontrar una de las cuatro carasses que se conservan en la ciudad para indicar, desde tiempos medievales, que allí se ejercía la prostitución.

Pero para historia popular de Barcelona nada como el nombre de canvis vells en este lugar de la ciudad: un lugar donde, como indica el nombre, se realizaba cambio de moneda, siempre sobre una banca de madera (de ahí el nombre de banquero). Este oficio no siempre se llevaba con buenas artes, y en un lugar portuario como era este en el medievo, era frecuente que se aprovechara cualquier confusión para colar moneda falsa o hacer mal el cambio.

Aprovechando la corriente antisemita propia de la época, los trileros acusaban a los judíos de estas malas artes, que el Consell de Cents resolvió trasladándolos a una nueva calle: la de canvis nous.

¿Y qué pasaba tanto a unos, como a otros, si les pillaban obrando mal con en cambio? Pues que se les expulsaba del gremio con la simbólica rotura de la banca, produciéndose así una «bancarrota».

Un chupito de record

Justo donde termina Canvis Vells empieza… y acaba, la que es la calle más corta de Barcelona.

La calle Anisadeta son nada más cuatro metros de trazado… Algo común en la Barcelona medieval donde cada calle se iba formando como le venía en gana… lo que propició que ésta llegara a nuestros días así de chiquita tras librarse de la apertura de la plaza de Santa María.

¿Y su nombre? Éste responde a que dentro de esos cuatro metros, desde la Edad Media existía un bar en el que los marineros desembarcaban en busca de un chupito de anís, recibiendo el nombre de este popular trago.

Els bastaixos son del Barça

Que Santa María del Mar sea considerada la catedral del pueblo no es un título eclesiástico sin más, sino que ciertamente la construyó el pueblo. Y como tal, así se refleja en la misma portalada, donde vemos a dos «bastaixos»: estibadores del puerto que fueron cargando una a una las piedras que formarían la Catedral del Mar a sus espaldas desde Montjuïc, sin ayuda alguna de carros o mulas.

De seguir entre nosotros, seguramente estos bastaixos se sacarían el carnet del Barça, ya que es el escudo de este equipo el que luce en una de las vidrieras del interior. ¿A razón de qué? A razón de los 5.000.000 de pesetas con el que el club blaugrana contribuyó para la reconstrucción de la iglesia tras los bombardeos de la Guerra Civil que destrozaron su interior.

Un paseo solo para caballeros

Se le denomina borne o born al espacio delimitado para los torneos, los juegos de armas y las justas entre caballeros medievales. Y era justo eso lo que había en el espacio que hoy ocupa el paseo del Born.

Un espacio donde hasta que el infame de Felipe V realizara sus revanchistas Decretos de Primera Planta, era zona de chanzas, recreos y actividades comunitarias.

De cómo el rey llegó a decir, «hasta aquí hemos llegado», deja testimonio el número 16 de este paseo. En ese edificio, abruptamente podemos ver como una de sus ventanas aparece cortada a la mitad. Se trata de la «casa mutilada», que marca justo la frontera donde se encontraba la línea que el el primero de los Borbones trazó como zona defensiva de la Ciutadella: todo lo que se encontrara dentro de esa línea debía ser destruido para dejar paso a una explanada defensiva.

Un 600 para medir calles

Abordando el carrer Flassaders desde el mismo Passeig del Born, a los pocos metros nos encontramos con otra de las carasses del Born, concretamente la del Papamoscas, que reproduce una popular figura de la Catedral de Burgos.

No sabemos si por hacer conjunto con el nombre de la calle, pero este Papamoscas se encuentra en el carrer de les Mosques, que tiene el honor de ser la calle más estrecha de Barcelona.

Su apenas metro y medio de ancho fue todo un reto para los fabricantes de la SEAT, que hicieron circular en los años 60 este mítico modelo por la calle cuando estaba abierta al tráfico no sin dificultades, al medir un 600 solo 1,38 centímetros de ancho.

Una nobleza bien cotilla

Los burgueses del s.XVIII y principios del XIX bien que hubiesen hecho a una Belén Esteban oficialmente princesa del pueblo… Ya que a pesar de sus perfiles elegantes y discretos, no había cosa que gustara más en la alta nobleza barcelonesa que un bueno cotilleo.

Así lo testimonia la celosía que aún a día de hoy podemos ver en el carrer Montcada, epicentro de la jet en aquella época. Un elemento arquitectónico que nada tiene de inocente… su forma y su composición permiten poder ver sin ser vistos y poder oír sin ser oídos. Algo muy apreciado en una calle donde se movían los negocios y se configuraba la alta sociedad de la época.

La Barcelona más mágica

Este título que suena a spot de Barcelona Turisme no es más que el indicativo de que aquí, antes que el Mago Pop llenara el Paral·lel, se practicaban estas artes de forma magistral.

Uno de los primeros magos barceloneses fue Fructuós Canonge: un limpiabotas de la plaça Reial que llamaba la atención por acciones como comerse el betún con pan para demostrar que era de una «excelente calidad»; obtener cigarrillos de detrás de las orejas de los transeuntes o romper huevos en los mercados de los cuales sacar monedas de oro.

Estas ocurrencias le hicieron ir ganando fama hasta llegar a debutar en el teatro de los Campos Elíseos: el primigenio parque de atracciones de Passeig de Gràcia desde el cuál dio el salto a los mejores teatros del país y el extranjero.

Canonge ganó mucha popularidad también animando los carnavales de la ciudad durante la década de los 70 y 80 del siglo XIX, momento en el que abrió la tienda «El Rei de la Màgia».

Fundada en 1881, es considerada la tienda especializada en artículos de magia más antigua del mundo. Su fundador fue el mago Joaquim Partagàs y Jaquet, ferviente seguidor de Canonge y que expandió la magia por toda la ciudad no solo con esta centenaria tienda, sino con la apertura de diferentes teatros y espectáculos.

«Boria Avall»

«Bòria avall» es una expresión catalana antigua que hace referencia a «hacer pasar vergüenza a alguien». Y eso es lo que precisamente se hacía en el carrer de la Bòria. En un tiempo en el que ni justas en el Born, ni magia en el carrer Princesa, el mayor entretenimiento del pueblo no era otro que el de ver ajusticiamientos, siendo el mejor lugar para ello el carrer de la Boria.

Este era el primero de los carrers que componían el llamado «paseo de las cien esquinas»: un recorrido con salida y llegada en la Plaça del Rei en el que a los reos se les azotaba en cada esquina 100, 200 o 500 veces según el delito. Todo ello subido a un burro y con un cucurucho a la cabeza como primera burla.

A toda esta parafernalia le acompañaba un cartel que le colgaba del cuello donde se indicaba el motivo de su condena, para que la población pudiera conocer el motivo de la vergüenza. Si el motivo era el robo o el asesinato, el condenado llevaba colgando de una cinta roja las herramientas con las que cometió el crimen o los objetos sustraídos.

La casa de los tres hitos

El ideario de la vía Laietana no fue otro que el político regionalista Francesc Cambó, y como promotor, se reservó para él mismo uno de sus primeros edificios: el número 30 hoy llamado Casa Cambó. Esta construcción de 1923 puso de moda entre la burguesía las plantas ático: vivir en los remates de los edificios donde antes se situaba el almacén.

Hasta principios del s.XX lo que hoy supone un privilegio, era todo un castigo… La última planta de los edificios estaba destinada a trastero, siendo la planta noble la primera, llamada principal en el Eixample para trampear el permiso de construcción de cuatro plantas…

¿Qué pasó para que Cambó decidiera mudarse a las alturas? La invención del ascensor y la apertura que él mismo había promovido de esta zona densa de la ciudad. Con un montacargas, ya no resultaba pesado vivir en la última planta, y con esta área despejada de edificios, un octavo le permitía ver el mar.

En esta casa Cambó creó un jardín en la terraza de manos de Rubió i Tudurí, haciendo aún más apetecible su ocurrencia de vivir alejado del suelo, así como una colección capital en la protección y difusión del catalán: la colección Bernat Metge, en la que se tradujo a la «llengua propia» los grandes clásicos de la literatura latina y romana.

Por tanto, la casa Cambó fue la más alta de la ciudad al momento de su construcción; la primera en contar con un ático tal como conocemos el término a día de hoy, y pionera en traducir y difundir los grandes clásicos en catalán.

Donde duermen los gigantes

¿Hay algo más de historia popular de Barcelona que sus fiestas? Cada Mercè, cada Festa Major, las calles de Barcelona se llenan de su bestiario y gigantes y cabezudos… Un centenar de propuestas donde historia y mitología se hacen espectáculo.

¿Y dónde descansan todos estos seres una vez se acaba la fiesta? Los de Ciutat Vella lo hacen en la Casa dels Entremesos: una asociación cultural encargada de preservar estos elementos culturales que aprovecha el edificio renacentista del palau Mercaders para ello.

Todo sobre Barcelona

Si hay alguien que sabe retratar la historia popular de Barcelona y otros lugares costumbristas ese es Almodóvar. Eso sí, hasta 1999 y su 13ª película no se dejó caer por la Ciudad Condal… y la Barcelona que retrató le trajo mucho más que suerte: su primer Óscar bajo el brazo.

Todo Sobre Mi Madre sitúa las viviendas de los protagonistas en este Born crudo de finales de los 90, donde términos como gentrificación o turistificación nos quedaban muy lejanos aún. 8 años más tarde llegaría la mirada de Woody Allen a través de su «Vicky Cristina Barcelona» y ya la cosa cambiaba, convirtiéndose la ciudad en un gran plató por donde pasar (previamente) «El Perfume», «A Tres Metros sobre el Cielo» o más recientemente la reivindicable historia de «El 47».

La memoria histórica reciente del Born

La historia popular de Barcelona tiene sus claroscuros… y conviene que ciertos capítulos que tanto se insisten en tapar, se cuenten y no se olviden…

Llegados a Sant Pere Més Alt nos encontramos ante el lugar en el que se situaron los hechos que dieron forma al documental «Ciutat Morta»: un documental tan premiado como silenciado por describirnos unas realidades tan recientes que dan miedo.

El 4 de febrero de 2006 la policía local de Barcelona desalojó la casa okupa de esta calle, donde se estaba celebrando una fiesta. En los altercados, un agente de la guardia urbana fue golpeado en la cabeza con una maceta que desafortunadamente se lanzó desde uno de los balcones de la casa, quedando en coma.

Tres jóvenes fueron detenidos y acusados sin pruebas de la agresión, y en el hospital detuvieron a otros dos más, entre ellos Patricia Heras, una poeta que acabó suicidándose ante la presión del caso. El documental intenta desmontar estas detenciones y condenas a los acusados, aduciendo para ello que todo fue un montaje policial que actuaba como ajuste de cuentas por el daño ocasionado al agente. Asimismo, entre las hipótesis del proyecto se halla el que todo fue una confabulación para favorecer la gentrificación del barrio, para lo cual debían expulsar a los okupas. 

Carmela al son de la música

A la entrada del Palau de la Música nos recibe la Carmela: el busto de una barcelonina de 14 años que llegó a esta explanada frente al Palau para una exposición temporal de 2014. Tal fue el éxito de este perfil que desde entonces se quedó a vivir en este rincón del Born. Solo que, en vez de pagar el alquiler la Carmela que le tocaría en esta zona de Barcelona… bien altito… Es más bien al revés.

Carmela está cedida por su autor, Jaume Plensa, que renovó su concesión por 8 años más. 8 años en los que Carmela ha podido ver pasar por el Palau no solo al Orfeó Català que allí reside, sino también a Miguel Poveda, Estrella Morente, Rosalía en sus comienzos… y otras tantas figuras no solo relacionadas con el mundo de la musica clásica y la ópera.

Unos monjes algo dejadetes y el restaurante modernista por excelencia

El carrer d’Espolsasacs recibe este nombre debido a que en este lugar se encontraba el convento de Montsió, cuyos monjes hicieron la promesa de no cambiar ni limpiar nunca sus hábitos, realizados con simples sacos agujereados.

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